Insultos bajo un saco de dormir

“Me sentía como un fantasma. Nadie me veía pero todo el mundo me tenía miedo”. 

Cada uno enfrenta sus miedos de una forma. Desde el hombre que dejó de dormir por las noches para caminar por Barcelona y dormitar de día en vagones del Metro y oculto tras unas gafas de Sol, hasta aquel que se acostaba en un cajero siempre en alerta, temiendo cada noche por lo que pudiera pasar…

Imagen campaña "Conoce a Juan" de RAIS Fundación

Imagen campaña “Conoce a Juan” de RAIS Fundación

No está en la RAE, pero existe

 

aporofobia_diccionario

 

Aunque para la Real Academia Española la aporofobia no existe, no piensan lo mismo quienes son insultados y orinados bajo un saco de dormir.

La aporofobia existe, y es el odio hacia las personas pobres, odio que se puede convertir en actitudes hostiles, agresiones o vejaciones.

 

 

¿Qué es un delito de odio?

Delito de odio es aquel en el cual el autor elige a la víctima por su pertenencia a un colectivo concreto: homosexuales, negros, discapacitados o, lo que en este caso nos concierne, las personas sin hogar.

No siempre se trata de un crimen organizado por parte de un grupo radical. Muchas veces es la “gente normal” (que de normal no tiene nada) la que insulta, humilla o agrede a una persona sin hogar.

 

¿Por qué el agresor elige como víctima a una persona sin hogar?

El agresor (impulsado por sus prejuicios) escoge a su víctima por su especial vulnerabilidad.

Vulnerabilidad que, además, crece tras la agresión, tanto a nivel individual como en términos de colectividad.

  • Como individuo: Si me lo han hecho una vez, me lo pueden volver a hacer.
  • Como colectivo: Si se lo han hecho a él, por lo que es, me lo pueden hacer a mí también, por lo que soy.

Aumenta su miedo. Se reduce su autoestima.

 

Hablando de autoestima… ¿Qué concepto tiene la persona sin hogar de sí misma?

Cuando las agresiones se suceden unas a otras hay un punto de normalización. No solo por parte de la sociedad (que también) sino también por parte de la propia víctima, que tiene los mismos derechos que el resto de personas de la sociedad pero llega a perder la sensación de merecerlos.

 

¿Y por eso no denuncian?

A veces ese autoconcepto es el motivo. Se entrevistó a varias personas de la calle que habían sido víctimas de delitos de odio, y se les preguntó si habían denunciado. Primero se reían, luego decían… ¿para qué?

  • 1.- Para que voy a denunciar si esto pasa todos los días, tampoco ha sido para tanto. (Desconocimiento de los derechos propios)
  • 2..-Para qué voy a denunciar si el policía a mí no me va a creer (Incertidumbre en la reacción policial).
  • 3.- Para qué voy a denunciar si yo no quiero saber nada de esos tíos con uniforme (Rechazo a cualquier tipo de acercamiento a la policía).
  • 4.- Para que voy a denunciar si luego no pueden mandarme a casa la citación judicial (porque no tengo casa).  (Falta de domicilio para la citación judicial.)
  • 6.- Para que voy a denunciar si de aquí a que me llamen para un juicio… vete tú a saber qué es de mí. (Ausencia en el juicio.)
  • 7.- Conclusión: eso no se denuncia así que eso no ha sucedido así que la vida sigue, sin más. (Invisibilidad)
  • 8.- Objetivo: Eso ha ocurrido. Y tienes que denunciarlo. Y tienen que hacerte caso. Y se tiene que saber (Visibilidad)

 

 

¿Y se hace algo a favor de esa visibilidad?

[Foto: RAIS Fundación]

[Foto: RAIS Fundación]

Este año y aunque con limitadas conclusiones, el Ministerio del Interior ha publicado por primera vez un informe estadístico sobre delitos de odio en España.

También las fundaciones que trabajan con Personas sin Hogar en España se están empezando a mover para exigir que se siga investigando.

RAIS Fundación, RAIS Euskadi, Asociación Zubietxe, Centro de acogida Assis, Asociación Bokatas y UNIGEPOL han puesto en marcha el observatorio Hatento: recogerán datos sobre los delitos de odio contra las personas sin hogar, pondrán en marcha una campaña de sensibilización, formarán a profesionales y ofrecerán recomendaciones a administraciones y agentes sociales.

Por otro lado se está trabajando para que la situación de pobreza figure como agravante en el Código Penal.

Ah, ¿pero que ahora no aparece?

No. Actualmente el Código Penal ni siquiera recoge los delitos de odio como tal. Aunque sí los agravantes; es decir, el aumento del castigo si la víctima pertenece a un grupo vulnerable.

 

Como por ejemplo las personas sin hogar, ¿no?

Sí, como por ejemplo las personas sin hogar. Sin embargo el odio hacia ellas, la aporofobia, todavía no está reconocido como agravante. Sí que lo están las discriminaciones por origen étnico, ideología, religión, identidad y orientación sexual… Pero no por pobreza

 

¿Por qué aún no hay un apartado especial para ellos?

Porque de momento se valoran esas agresiones a personas sin hogar como “hechos aislados” que, en la realidad, de aislados no tienen nada.

 

¿Y por qué lo parecen?

Lo parecen porque existe cierta permisibilidad social hacia estos hechos. Consciente o inconscientemente, ellos mismos y la sociedad les negamos su estatus de ciudadanía, les “cosificamos”. Y lo que les pase a ellos importa menos de lo que les ocurra a los demás.

“Depende de la alarma social que genere este hecho se investiga más o menos”, reconocía David Martín Abanades, policía local en Fuenlabrada. E insistía: “Si queremos mejorar la sociedad tenemos que poner esfuerzo en visibilizar este tipo de hechos”.

 

¿Igual que hicimos con la violencia de género?

Efectivamente. Aunque en el caso de la violencia de género también hay todavía mucho camino por recorrer, la presión social y los medios de comunicación incrementaron la visibilidad de los crímenes y modificaron el concepto que se tenía de los mismos.

Para poder proceder a la detención de un delito, por ejemplo, se necesitaban tres agresiones. Hubo una presión social tan fuerte y una exigencia pública tan potente de que eso cambiara… que cambió. Y se pasó de llamarlo crimen pasional (te mato porque te quiero) a calificarlo de terrorismo machista (le mata porque es un asesino).

Ese mismo paso de romper con la normalización del delito y empezar a perseguirla es el paso que hay que dar con las personas sin hogar: “Hace falta”, explicaba David, “un acompañamiento de la víctima de principio a fin: apoyo psicológico y jurídico”.

Y presión, mucha presión. Para que estos delitos, que existen, pasen a la primera línea de la agenda política. A la portada de los Medios de Comunicación.

Y que la hache de #HATEntos se caiga, por fin.

___________________________________

[Toda la información la he obtenido de la conferencia “Los delitos de odio contra las personas sin hogar” celebrada hace dos semanas en la Asociación Bokatas y en la que participaron como ponentes un miembro de la Asociación Bokatas; David Martín Abanades, miembro de UNIJEPOL (Unión Nacional de Jefes y Directivos de Policía Local), de la Plataforma por la Gestión policial de la diversidad de la Policía Local de Fuenlabrada; y Maribel Ramos Vergeles, de RAIS Fundación y coordinadora Técnica del Observatorio de delitos del odio contra las personas sin hogar Hatento]

[Puedes obtener más información sobre delitos de odio en:

_____________________________________

Y aquí un post sobre qué es la criminalización de la pobreza:

[#TieneCAJONES que aún no me sigas en FacebookTwitter y G+]

2 comentarios en “Insultos bajo un saco de dormir

  1. Pingback: Cinco ideas que admirar | tienecajones

  2. Pingback: Castigado. Que sea la última vez que tienes hambre | tienecajones

¡Comenta aquí!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s