¿Qué tal andas…? Dime cómo caminas y te diré cómo estás

– ¿Qué tal? ¿Cómo andas?

– ¡Pues aquí andamos!

Siempre se ha dicho que hay andares que denotan tristeza y otros que transmiten alegría. Lo que no sabíamos era que la causa y el efecto pueden cambiarse los papeles. No solo porque estás más contento caminas de un modo más alegre; parece ser que también ocurre lo contrario: caminar con ánimo puede aumentar el grado de felicidad.


forma_de_andar_5


forma_de_andar_2Las emociones afectan a nuestro lenguaje corporal… y nuestro lenguaje corporal afecta a nuestras emociones.

Lo he leído en este artículo de Investigación y Ciencia, que a su vez se ha basado en este estudio de Journal of Behavior Therapie and Experimental Psychiatry, que concluye que quienes andan arrastrando los pies son más propensos a tener recuerdos y pensamientos negativos que aquellos que caminan con un estilo alegre.

 

¿Cómo se hizo el estudio?

Se tomó a un grupo de 39 voluntarios y se les enumeró una serie de palabras. En la lista estaban mezclados términos considerados positivos (“bonito”) con otros clasificados como negativos (“temeroso”). Tras hacerles escuchar todas las palabras, se les pidió que caminaran sobre una cinta andadora.

forma_de_andar_6Mientras caminaban, los participantes miraban en una pantalla un puntero que en realidad era un medidor de postura y movimiento. Sin que ellos fueran conscientes, se los dirigió en la forma de andar de manera que a unos se les condujo a caminar con estilo alegre y a otros con estilo triste.

Después, se les pidió que apuntaran las palabras que recordaran del listado del principio.

A los indivíduos que habían caminado con los brazos colgando y los hombros inclinados hacia delante (estilo triste), les venían a la mente más palabras consideradas negativas que a los que habían caminado con estilo alegre.

La conclusión es que el estilo de andar había influido en la memoria de los participantes, así como en su estado de ánimo.

 

Combatir la depresión… ¿paso a paso?

La idea es plantear la posibilidad de que alterando la forma de andar se pueda alterar el estado de ánimo, hallazgo que, de resultar cierto, podría emplearse para tratar la depresión a través del desarrollo de un caminar más animado. “Los pacientes deprimidos suelen recordar mucho más los eventos negativos,forma_de_andar_4 sobre todo relacionados con ellos mismos, que los acontecimientos vitales positivos. Recordar aspectos negativos puede hacer que se sientan aún peor. Si somos capaces de romper ese círculo vicioso podríamos disponer de una fuerte herramienta terapéutica para trabajar con pacientes depresivos”, pronosticaba el director del estudio, Nikolaus Troje.

Por algo un qué tal puede sustituirse por un cómo andas.

[Fuentes: Mente y Cerebro, Journal of Behavior Therapie and Experimental Psychiatry]

[Foto del participante sobre la cinta andadora: www.queensu.ca]

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