Dame una descarga eléctrica pero no me hagas pensar

“¿Cuál es la tarea más difícil del mundo? Pensar.” (Ralph. W. Emerson)

 

“No pienses. El pensamiento es el enemigo de la creatividad. […] Simplemente dedícate a hacer cosas.” (Ray Bradbury)

Fíjate en las peronas que viajan en Metro... Hace poco lo comentaba una compañera. “Es increíble, es que si te fijas todo el mundo va haciendo algo”. Se refería a un trayecto en Metro en el que le había dado por observar a qué estaba dedicando sus minutos de viaje la gente de su vagón. “Casi todos van con el móvil, muchos leyendo y otros escuchando música, pero no ves a casi nadie sin hacer nada”.

Paula no descubrió ningún tesoro sociológico con ese análisis rápido camino del trabajo, pero sí que acertó al deducir aquel día que tenemos un problema con la idea de dedicarnos solo a pensar.

A la conclusión de Paula han llegado también los científicos de este estudio publicado en la revista Science: “Just think: The challenges of the disengaged mind” (“Solo pensar: Los desafíos de la mente desocupada”).

Nos gusta vaguear, claro que sí, pero siempre acompañados de algún estímulo externo (música, lectura, comida, tele, ordenador…) que evite que nos quedemos a solas con nosotros mismos. 

 

¿Huyes de un rato contigo mismo?

disney animated GIFLos estudios de los que habla la revista (a cuyo artículo completo no hemos podido acceder porque es contenido solo para suscriptores) aseguran que a la mayoría de los participantes no le gustaría quedarse a solas consigo mismos en su cuarto un tiempo estimado de 6-15 minutos. Prefieren hacer alguna actividad e incluso algunos (para mí esto es un tanto exagerado pero, en teoría, el 67% de los hombres del estudio y el 25% de las mujeres) preferirían recibir una descarga eléctrica antes que tener que quedarse un rato a solas con sus propios pensamientos.

Acostumbrados a un bombardeo continuo de estímulos externos, parece ser que fomentamos su presencia en forma de teléfono móvil, reproductor de música, trabajo o conversaciones.

Todo vale con tal de no quedarnos, simplemente, pensando.

 

¡Discrepo!

Y tú dirás, “yo sí que me descubro a mí mismo pensando en mis cosas” (el clásico estado que llamamos “de empanamiento”, muy común) pero creo que la clave está en que la investigación analiza no tanto las ocasiones en las que eso nos ocurre de manera involuntaria sino a la incomodidad que nos supone el intento de forzarlo.

He preguntado en la dirección de correo que se mostraba con el estudio sobre el estado concreto que se supone que tanta angustia nos produce. Si recibo algún tipo de respuesta aquí lo añadiré.

El estudio es de Timothy Wilson, un psicólogo de la Universidad de Virginia, que realizó 11 experimentos con cada voluntario.

estudio_pensamientos

¿Te parece exagerada la conclusión o crees que no está nada alejada de la realidad?

 

[Artículo sobre el estudio: revista Science: / Idea para el post: El País]

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